Caminábamos solas en un desierto de papel,
sin saber que nuestro destino estaba escrito en éste,
bordando con gotas de agua una ilusión,
en pentagramas de líneas bailarinas.
Paso a paso de la mano nos hacemos grandes y fuertes,
haciendo oídos sordos a ciertas palabras necias,
y siendo expertas en salpicar en los charcos de agua salada,
para acabar bailando con gotas de felicidad bajo la falda.
Renacer en una nube de cristal,
para que suenen bien fuerte los tacones al saltar,
y así romperla con la misma fuerza,
que golpeamos los problemas sacudiendo la cabeza.
Ser responsables de cumplir metas inolvidables,
en este mundo de envidiosos, sospechosos de querer remontarnos la jugada.
y nosotras solo seguiremos bailando,
hasta hacer del body nuestra segunda piel.
Porque palos con gusto no duelen
¡VIVA LAS AMAYS!
Por María Rojo
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